«El culo de Sabenio está cantando»: Catulo en la poesía de Leopoldo María Panero

CUANDO CANSADO DESDE EL LECHO

Cuando cansado desde el lecho, me
………………………….levanto a mirarte,
Juvencio, y otra vez
………………………….el cansancio reencuentro
de nuevo pienso en Cieno que los ojos de semen
sin cansarse cegaba; y cuando una vez solo
miro vacía la cama
……………………………como siempre lo estuvo
……………………………recuerdo
el látigo aun, con la última fuerza.

de Dioscuros (1982)

CATULLI CARMINA

Ves aquel cuerpo absurdo de la tonta suicida?
Caído está en el suelo desde quinta ventana
Misterio ya es su vida, que fue nuestra alegría.

de El que no ve (1980)

HOMENAJE A CATULO

“Quia, ut dicitur, osculantposteriora catti”
ALAIN DE LILLE

El culo de Sabenio está cantando está cantando
y ya no es
el vibrar de las serpientes
(allí) sino recogimiento y muerte
y muerte:
El culo de Sabenio está cantando
en soledad dulce y absoluta: el culo de Sabenio devora
en su redondez al viento
y el triángulo emana duros troncos
non umquam digitum inquinare posses
como el invierno triste y absoluto
………………………………seco y frío
………………………………purior salillo est
más puro que la sal, no espera
en su carencia de tiempo se aligera
vivo sólo por el falo, existiendo sólo por él
espejo que no sabe ser solo
pese a su irremediable soledad.
(oh, yo, Sabenio, amo tu triángulo
odio al amor, sitio del excremento*
donde reinan las hadas espumosas
cuyo aliento me enferma los venenos viscosos
………………………………………………..Gaius
alegre en el abismo, alegre en el suicidio
joy of nothingness: alegre en el suicidio…..catthus

Oh, yo, Sabenio, amo tu triángulo
que arde en fuego
terrible hacia la nada (joy)
nada es la alegría
la alegría es la nada
y en ese oscuro túnel
……………………………..(ioy)
que es tu culo, Sabenio
……………………………..oignon
dormiremos despiertos en la estéril visión
en ese oscuro y claro culo
despiertos para el cuchillo
en ese oscuro túnel.
……………………………..Y los árboles (duros troncos)
servían de fundamento al cielo
aborrecidos diamantes excrementos
terribles y separados del mundo
…………………………………………….(Besa este culo)

y las sirenas bordando la noche sin ojos.

Oh madre nube que no tienes peso
Nadie ruega por nosotros

De Teoría (1973)

CATULO: POEMAS (TRADUCCIONES/PERVERSIONES)

Bendiga Júpiter tus ojos Juvencio
ya que los beso hasta trescientas
hasta trescientas mil beso tu menta
y nunca sacio la vista de presente
nunca mis ojos hasta contigo en la cama Juvencio
como si fuera densa como el campo
en donde el trigo verdea y nace nadie,
la oscura mies de nuestros besos.

Porcio y Socratio hermanos siniestros de Pisón,
sarna uno y hambre otro del mundo
os prefirió a vosotros que a mi Fábulo y Varaniolo
ese Príapo sin polla, y gordo como el mundo.
A vosotros el pan, el vino en copas, suntuoso
sin vergüenza del sol en pleno día, mientras,
los compañeros chulean por las calles.

Ameana la moza más sobada.
cuyo coño es república do moran los esclavos
nada menos propuso que diez mil sestercios
ésta de la nariz horrible cual la tierra
y la amiga Formiana, que no tiene dinero salvo para tirarlo.
Prójimos, que cuidáis sus vestidos
los que venla bien, y médicos llamad
no está sana la chica y ve muy mal.

Oh mejor el ladrón de baños turcos
al que Vibenio padre llama su hijo de puta
(pues si ya tiene callos de
robar la mano del padre, lo mismo de
ser jodido el culo de su hijo)
¿por qué no os vais a la mierda
en otras tierras, ya que del mundo entero
son conocidos los atracos del padre
y ni por una peseta puede
ya vender el hijo su nalga más que abierta?

¡Qué hermosamente se unen los peores de los perros
que otros llaman maricas, y conocen
por el pelaje fosco de su piel de perros!
Mamarra el bardaje y César son hermanos, y no es
de asombrarse: la misma mancha roja en el culo
cubren a una en la ciudad, al otro en Formias
impresa está hasta en pie la marca y ni
la saliva la borra por las noches
gemelos por los ojos, por los gestos abiertos
eruditos ambos de la misma cama hecha por Jove
para pensar**, no más adúltero uno que otro,
rivales y compañeros de la chicas:
qué hermosamente se unen en la calle los perros.

* Juan Ramón Jiménez: (cantando a Yeats) “el amor es el lugar del excremento.”
** Lectus lucubratorius: Lecho para pensar, literalmente, que era una suerte de diván en que el romano se tendía para leer o estudiar, aquí usado el término con doble sentido: “uno in lecticulo, erudituli ambo”.

«Todo el lógico andamiaje, la ilusoria permanencia de lo que tenemos, desplomándose con estrépito…»: Leopoldo Panero en la poesía de sus hijos

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XVIII

Y aquella tarde que fui al ballet ruso. Mi padre me llevaba de la mano. Su risa se parecía a la muerte. ¿O era él quien se parecía a la muerte? Las cenizas de la marihuana son blancas.
Esto, claro, no se aprende en la escuela.

***

In Memoriam
Leopoldo Panero Torbado, 1909-1962
La luz del día vence sobre la llama de los cirios

de Así se fundó Carnaby Street (1970) – Leopoldo María Panero

GLOSA A UN EPITAFIO
(Carta al padre)
«And fish to catch regeneration»
(SAMUEL BUTLER, Pescador de muertos)

Solos tú y yo, e irremediablemente
unidos por la muerte: torturados aún por
fantasmas que dejamos con torpeza
arañarnos el cuerpo y luchar por los despojos
del sudario, pero ambos muertos, y seguros
de nuestra muerte; dejando al espectro proseguir en vano
con el turbio negocio de los datos: mudo,
el cuerpo, ese impostor en el retrato, y los dos siguiendo
ese otro juego del alma que ya a nada responde,
que lucha con su sombra en el espejo-solos,
caídos frente a él y viendo
detrás del cristal la vida como lluvia, tras del cristal asombrados
por los demás, por aquellos Vous êtes combien? que nos sobreviven
y dicen conocernos, y nos llaman
por nuestro nombre grotesco, ¡ah el sórdido, el
viscoso templo de lo humano!
Y sin embargo
solos los dos, y unidos por el frío
que apenas roza brillante envoltura
solos los dos en esta pausa
eterna del tiempo que nada sabe ni quiere, pero dura
como la piedra, solos los dos, y amándonos
sobre el lecho de la pausa, como se aman
los muertos
«amó», dijiste, autorizado por la muerte
porque sabías de ti como de una tercera persona
«bebió», dijiste, porque Dios estaba (Pound dixit)
en tu baso de whiski
«amó bebió», dijiste, pero ahora espera
¿espera? y en efecto la resurrección
de un cristal inválido te avisa
que con armas nuestra muerte florece
para ti que sólo
sabías de la muerte. Aquí
¿debajo o por encima?
de esta piedra
tú que doraste la sobrenatural dureza y el
dolor sobrenatural de los edificios desnudos
¿en qué perspectiva
-dime- acoger la muerte?
en la mesa de disección
2013-07-28_13h33_35tú que danzaste
enloquecido en la plaza desierta
tropezando
hiriéndote las manos en el trapecio del silencio
en pie contra las hojas muertas que
se adherían a tu cuerpo, y contra la hiedra que tapaba
obsesivamente tu boca hinchada de borracho,
danzas, danzaste
sin espacio, caído, pero
no quiero errar en la mitología
de ese nombre del padre que a todos nos falta,
porque somos tan sólo hermanos de una invasión de lo imposible
y tus pasos repiten el eco de los míos en un largo
corredor donde
retrocedo infatigable, sin
jamás moverme
¡ah los hermanos, los hermanos invisibles que florecen
en el Terror! ¡Ah los hermanos, los hermanos que se defienden
inútilmente de la luz del mundo con las manos,
que se guardan del mundo por el Miedo, y cultivan en la sombra
de su huerto nefasto la amenaza de lo eterno, en
el ruin mundo de los vivos! ¡Ah los hermanos,
Y el ave,
el ave que vuela sobre el mundo en llamas, diciendo solo
a los mortales que se agitan debajo, diciendo
solo: ABISMO, ABISMO!
Abismo, sí, tibia guarida
de nuestro amor de hermanos, padre.
¡Pero tan solos!
¡Tan solos! Fantasmas que hace visible la hiedra
-como hiedramerlín comoniñadecabezacortada como
mujermurciélagola niña que ya es árbol-
crecen hojas
en la foto, y un florecer te arranca
de los labios caníbales de nuestra madre Muerte, madre
de nuestro rezo
florecen los muertos florecen
unidos acaso por el sudor helado
muerto de muchas cabezas hambrientas de los vivos
te esperamos ave, ave nacida
de la cabeza que explotó al crepúsculo
ave dibujada en la piedra y llena
de lo posible de la dulzura, de su sabor
ajeno que es más que la vida, de su crueldad
que es más que la vida
¡ira
de la piedra, ira que a la realidad insulta,
que apalea
a la cabaña torpe de la mentira con verbos
que no son, resplandecen, ira
suprema de lo mudo!
(te esperamos
en la delgada orilla de lo que cae, en el prado
nocturno que atraviesan lentos
los elefantes
percibís el frío
la
conspiración de las algas,
gelatina, escamas, mano
que sobresale de la tumba
manos que surgen de la tierra como tallos
surcos arados por la muerte,
cabezas de ahorcados que echan flor:
decapitados que dialogan
a la luz decreciente de las velas,
¡oh quién nos traerá la rima
la música, el sonido que rompa la campana
de la asfixia, y el cristal borroso
de lo posible, la música del beso!
De ese beso, final, padre, en que
desaparezcan
de un soplo nuestras sombras, para
asidos de ese metro imposible y feroz, quedarnos
a salvo de los hombres para siempre,
solos yo y tú, mi amada,
aquí, bajo esta piedra.

de Narciso en el acorde último de las flautas (1979) – Leopoldo María Panero

EL BESO DE BUENAS NOCHES

I
Padre, me voy:
voy a jugar en la muerte,
padre me voy.
Dile adiós a mi madre,
y apaga la luz de mi cuarto:
padre, me voy.

Dile a aquel niño que allá ríe,
no sé de qué, si de la vida,
mi nombre, sólo mi nombre
pon mis juguetes en buen orden
oso con oso, pon al perro
con el pájaro, en cuanto al pato
déjalo solo, al pato:
padre, me voy: voy a jugar con la muerte.
Había una llama, sí en mis ojos,
porque velaron tantas noches
y no logró nadie cerrarlos
sino yo; perdona, padre, que no hubiera
nadie, sino yo: me voy,
me voy solo a jugar con la muerte.

II
Padre, estoy muerto, ya, y qué oscuro
es todo esto:
no hay luna aquí, no hay sol ni tierras,
padre, estoy muerto.
Somos los muertos como enfermos
y el cementerio el hospital
para jugar aquí a los médicos
sábana blanca y bisturí
y tantas tumbas como lechos
para soñar: y son tan blancos esos huesos
padre tan blancos: como soñar.
Dicen los otros, los más muertos
los que ya llevan tiempo y tiempo
aquí vengándose de Dios
que vendrá el Diablo, el buen Diablo
que vendrá el Diablo con más flores
de las que nadie pueda traer.
Padre, estoy muerto, no estoy solo
padre, estoy muerto, tengo amigos
con quien jugar.

III
Madre, esos besos que en la tumba
aún me das
son despertar, son nuevo frío;
estuve vivo, ya lo supe
ahora
déjame olvidar.

IV
Padre, estoy muerto, y es la tumba
una cuna mucho mejor
padre, no hay nadie, ya estoy solo
padre, si alguna vez de nuevo
vuelvo a vosotros, padre si otra
vez yo vivo
no sé con quién voy a soñar.

de El que no ve (1980) – Leopoldo María Panero


AL LLEGAR EL CUARTO ANIVERSARIO
Estamos siempre solos
LEOPOLDO PANERO

Fue primero el aletazo sordo, la grieta sin remedio
abriéndose una tarde, el alarido animal,
las innecesarias comprobaciones repetidas, el rostro desencajado bajo las sábanas
y la última bocanada de sangre y las moscas en la noche de agosto.
Todo el lógico andamiaje, la ilusoria permanencia de lo que tenemos,
desplomándose con estrépito, lo mismo
que la tierra y las piedras sobre la caja de madera.
Después y tanto tiempo, la tenaz indagación,
las soluciones a deshora: «Si hubiera sido en otra parte…», «Quizás otro médico»,
y el terco recordar, el minucioso tacto de los lugares o los libros,
de la corbata preferida o lo que ahora pensaría si nos viese.
Por las noches a la luz del insomnio o la amargura
el roce aún vivo de otra piel, el eco persistente de sus palabras.
Agotadora lucha, inútil, contra el tiempo,
reuniendo rotos gestos, tardes inalcanzables,
para negar lo que sabíamos, para dar forma al espeso vacío incomprensible.
Y hoy, sin embargo, cuatro años después, qué difícil,
entre endulzadas figuraciones, entre imágenes de pintados colores,
entre sueños, encontrar lo que fuera simple realidad,
reconstruir el apagado brillo de unos ojos, el calor de unas manos,
el sonido de su voz verdadera.
Sí, triste es la muerte, pero más triste aún es su derrota
y ahora miras atrás y ya no tienes lágrimas,
y buscas donde habitaste y es tan solo una sombra,
una mancha borrándose, un papel en el agua.

de A través del tiempo (1968) – Juan Luis Panero

FRENTE A LA ESTATUA DEL POETA LEOPOLDO PANERO

Poeta húmedo como Darío
te define Oreste Macrí
en la última edición de su antología.
Por supuesto no descubre nada nuevo,
el asunto de tu bebida ha dado ya mucho que hablar
y por otro lado la comparación con Rubén Darío es bastante honorable.
También se han comentado tus proezas en los burdelesPanero-estatua-picassa
y algunos de tus amigos las suelen repetir
adornándolas con pintorescos detalles
(aunque es muy posible que esto te divertiría saberlo).
En cuanto a los arranques violentos de tu genio
para qué mencionar lo que todos sabemos.
Sin embargo, para la Historia ya eres:
cristiano viejo, caballero de Astorga,
esposo inolvidable, paladín de los justos.
Y también en todo eso hay algo de verdad.
Sin duda eras un tipo raro y bien curioso.
Rojo para unos, amigo de Vallejo, condenado en San Marcos,
y azul para los otros, amigo de Foxá, poeta del franquismo.
«La caterva infiel de los Panero,
los asesinos de los ruiseñores»,
que airadamente escribió Neruda.
Y tu final -gordo y escéptico-.
con tus trajes ingleses que tanto te gustaban
y tu whisky en la mano, trabajando para una compañía norteamericana.
Y años después canonizados en revistas y libros
(excepto la alusión de Macrí), números de homenaje
y las calles de Leopoldo Panero
y las lápidas de Leopoldo Panero
y el premio Leopoldo Panero
y el colegio Leopoldo Panero
y tu efigie entre otras ilustres
en los muros solemnes del Ateneo
y por fin esta estatua de Leopoldo Panero
que contemplo en un helado atardecer
mientras llueve a lo lejos sobre el Teleno.
De verdad, me gustaría saber
si los muertos conservan un cierto sentido del humor
y frente a tu noble cabeza de patricio romano
(que podría escribir cualquier cretino)
«poeta arraigado», «poeta de la esperanza»,
«leonés sajonizado», «hombre de secreto»,
«eximio vate», «gloria de nuestras letras»,
etc., etc., etc.,
con tu libro de piedra sobre las rodillas
y tus ojos perdidos -extraño personaje-
puedes sonreír irónico y distante,
pensando en tu batalla perdida de antemano.
Yo así te lo deseo y no sin cierta envidia
-estar muerto en España es un lujo envidiable-
esta noche en tu casa mientras me sirvo un whisky
y en el pesado vaso de cristal rayado
el alcohol venerable y tu hijo primogénito
(por supuesto menos venerable) te rinden
-y no es broma- su más fiel homenaje.

de Desapariciones y fracasos (1978) – Juan Luis Panero

EL CONVIDADO DE PIEDRA
                  (L.P.)

A veces, regresas en una pesadilla,
tan absurda como fue nuestra historia,
Panero-C-300x300y al despertar no dejas sino
rencor y descontento, miedo
petrificado en la memoria.
Ni aún ahora, tantos años después,
es posible el pacto entre nosotros,
ni aún ahora, la piedad y el olvido.

de Los viajes sin fin (1993) – Juan Luis Panero